Tras el sobresalto del día anterior,... el lunes nos despertamos con bastante lluvia, cosa inusual por estos lares en estas fechas, ya que si llueve es muy poco y durante unos minutos. Pero no podíamos hacer otra cosa, habíamos dejado para este día la visita más deseada y el martes nos teníamos que volver a casa (a la casita de Irlanda, como dice Silvio, o sea, a Galway) Así que tras barajar la posibilidad de ir en un autobús turístico con guía, y varias paradas durante el camino, decidimos mejor ir directos por nuestra cuenta, de nuevo en tren, esta vez a Colarine, para coger posteriormente un autobús de línea hacia Giant's Causeway o lo que es lo mismo: la Calzada del Gigante.
Es el "riesgo" de viajar por una isla donde, aunque consultes el parte meteorológico para organizar el viaje, el tiempo es completamente impredecible. Esta excursión la deseábamos hacer desde que decidimos venir a Irlanda. De todos los magníficos paisajes que te ofrece el país, éste es sin duda el más impactante. Teníamos tanta ilusión en venir que a pesar de estar diluviando y de que el lugar no tuviera dónde cubrirte, decidimos visitarlo, no nos quedaba otra... (¿cuándo íbamos a volver a esta parte tan alejada en la isla?) Pero nada más bajar del autobús,... en un instante,... el día abrió, cesando la lluvia. Increíble, pensamos. Seguimos de suerte...
Cuenta una leyenda irlandesa que una vez existieron dos gigantes, uno irlandés y otro escocés. Ambos se llevaban muy mal y estaban todo el día tirándose piedras desde un país a otro. Con las piedras que caían al mar llegó a crearse una calzada que comunicaba ambas islas. Un día, el gigante escocés decidió ir en busca de su enemigo para matarlo, así que empezó a cruzar la calzada. Cuando la mujer del gigante irlandés vio al escocés acercarse, descubrió que era mayor que su marido, así que decidió disfrazar a su marido de bebé. Cuando el escocés vió el tamaño del "bebé" se asustó pensando en la altura que tendría el padre... Así que volvió corriendo a su casa, aplastando el resto de piedras del camino que quedaron ocultas en el mar...
En cambio los geólogos, mucho menos poéticos, dicen que son columnas basálticas procedentes del enfriamiento de la lava incandescente, hace unos sesenta millones de años, que bla, bla, bla.... El caso, una maravilla de escenario frente al mar, una gigantesca escultura a base de prismas hexagonales, lo que la hace más desconcertante aún. Preguntándote cómo la naturaleza es capaz de generar formas con una geometría tan marcada... que sí, que los ciéntificos tienen su explicación, que si la disyunción columnar, etc... Pero no deja de ser sorprendente... tanto el paisaje, como el hecho de que siguiera sin llover después de cómo se levantó el día...
Bueno, tuvimos suerte con la lluvia, no podemos negarlo, pero con el frío no tanta... la carita de Silvio lo demuestra...
La mezcla entre un paisaje Patrimonio de la Humanidad y el papi con cámara de fotos es muy peligrosa, así que volvimos a vivir momentos tensos como la tarde de Belfast... el papi corriendo de un rincón a otro buscando la foto perfecta, y la mami y el peque detrás, con la lengua fuera... (si me han aguantado en este viaje, es que de verdad me quieren...) Cuando se acercó la hora de volver en busca del autobús que nos llevara a la estación de tren no os lo podéis imaginar,... no, no se perdió Berlusconi otra vez... sino que el cielo se cerró y continuó lloviendo. Entre el "milagro" del día anterior y éste con la lluvia, igual va siendo hora de plantearse lo del catolicismo...
No quisimos tentar más a la suerte, así que nos volvimos directamente al hotel en Belfast, descansamos un poco. Tras una ducha calentita, nos pusimos nuestras mejores galas y fuimos a cenar a uno de los restaurantes más reconocidos de la ciudad. Comprobamos que, aunque poca, existe cierta comida irlandesa interesante por probar, más allá de la fast-food. Lo único que hay que saber es buscarla....
No quisimos tentar más a la suerte, así que nos volvimos directamente al hotel en Belfast, descansamos un poco. Tras una ducha calentita, nos pusimos nuestras mejores galas y fuimos a cenar a uno de los restaurantes más reconocidos de la ciudad. Comprobamos que, aunque poca, existe cierta comida irlandesa interesante por probar, más allá de la fast-food. Lo único que hay que saber es buscarla....
Me puedo imaginar tu emoción al ver ese monumento natural, por mucha explicación cíentífica que tenga....Me encanta la foto de la parada del autobús, parece de película, el paisaje es precioso....y Silvio está hecho todo un aventurero...Un beso a los tres
ResponderEliminar