Parece que haya apoyado la mano accidentalmente en el teclado y haya salido en el título esa palabra impronunciable, ¿verdad?
Esas letras juntas, y en ese orden, constituyen el nombre de un glaciar de Islandia, bajo el cual se encuentra un volcán que ha decidido, por cuenta propia, prolongar nuestra estancia en la isla durante unos días más... al menos hasta el martes.
Así que ahora mismo nos tenéis a los tres en un hotel del aeropuerto de Dublín, con las maletas apiladas en la entrada de la habitación y decidiendo qué vamos a hacer estos días en la capital.
En cierto modo nos apetece reconciliarnos con ella, pues en la primera visita que le hicimos, hace más de dos meses, terminamos rellenando una hoja de reclamaciones por el ruido que sufrimos en el hotel en que nos alojamos, maldiciendo el crudísimo frío que nos acompañó y quedando un poco decepcionados de la ciudad tras las expectativas que habíamos puesto en ella.
De momento esta noche el tiempo es más agradable...
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